100 Cosas que hacer hoy mejor que ver este espectáculo

A lo largo de 4 horas Paloma Calle y otra persona artista, invitada para la ocasión, se sumergerán en una espiral imparable de acciones de dos minutos de duración avanzando hasta el final como un par de marionetas homicidas.

Un banquete bulímico de consumo de ¿cultura? donde hay espacio para la poesía, la superficialidad, la política, el comadreo con el público, el humor absurdo o el vacío. Se bebe, se come, se fuma, se baila, se invoca a los espíritus … Ven a ver cuánto eres capaz de tragar.

Es muy ambicioso pretender hablar de todo esto en una pieza que además ya desde el título se niega a sí misma y sin embargo todo esto y muchas más cosas que se nos escapan en la eterna dificultad de nombrar exhaustivamente las cosas, están en esta pieza que utiliza en su dispositivo el mismo juego que cuestiona.

Se trata de una performance duracional de 4 horas en las que, para tratar todos estos asuntos utilizaremos el humor, el extrañamiento y en ocasiones la colaboración del público. Éste podrá entrar y salir libremente a lo largo de las 4 horas. Queremos problematizar una cultura bulímica que consume, digiere rápido si es que llega a digerir algo, y vomita para poder rápidamente ir a por lo siguiente.

Esta pieza agita y remueve al público, que mientras se ríe se da cuenta de lo absurdas y nocivas que pueden ser nuestras inercias y de la capacidad de agencia que tenemos como sujetos políticos, cada cuál desde su propio lugar de enunciación, y que sin embargo no utilizamos; así como pone en jaque nuestra capacidad de atención.

Como dispositivo en la propuesta se proponen 100 cosas, 100 acciones que se realizan por las performers ininterrumpidamente durante dos minutos. Algunas son acciones cotidianas que adquieren una cualidad diversa debido al cambio de marco, otras no lo son tanto, en cualquier caso son acciones que cualquiera podría estar haciendo en ese momento.

La dramaturgia de la pieza, el órden del relato, está estructurado en base al azar, será a partir de las bolas de un bombo que se organizará el orden de las acciones de tal manera que el Aquí y Ahora atraviesa todo, puesto que ni las personas performers saben en qué órden harán las acciones, es por esto que cada representación es única y la consecución de acciones y su afectación en los cuerpos genera cada vez dramaturgias únicas y efímeras.

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